Mundo oscuro

Amanece que no es poco, aunque el mal tiempo siga azotando la costa. Los pocos rayos de luz se esconden entre las montañas lejanas, aquí en la ciudad todo es oscuro. Tratando de vivir en un hogar a mas de cien metros del suelo, las calles están inundadas de algo que parece barro, parece petróleo, no se lo que es, pero estoy seguro que no es agua. Los vientos chocan contra los grandes muros que separan nuestra casa del exterior y hace notar su gravedad con pequeños temblores, los ríos de "fluido" corren por las avenidas, las calles, los callejones, arroyando todo tras su paso. 

Desde que se declaro el estado de "puertas cerradas", nadie ha salido a la calle, apenas unos cuantos locos que fueron desaparecidos en menos de un minuto. Es posible salir a los pasillos y estar en los rellanos para disfrutar de compañía, en casi todos los pisos se ha creado especies de comercios en los pisos mas altos, lo mas juntos a las azoteas. Dos veces por semana naves militares recorren las azoteas de las edificios repartiendo alimentos y demás necesidades para sobrevivir en aquel infierno, llenando las despensas de los comercios, aunque, suena raro decir comercio, ya que nadie tiene que pagar nada, por nada, el dinero ya no existe.