El mundo a los treinta y la crisis

En estos tiempos que corren la tecnología parece ser lo único que verdaderamente avanza, la educación está estancada en gran parte del mundo, los sueños de aquello que tenían una vida planteada han volado muy lejos, ahora volvemos al ejercicio laboral desde una edad muy temprana, en las familias hacen falta ingresos o se van a la calle a vivir debajo de un puente. La emigración de españoles hacia el exterior en busca de una vida mejor o al menos pretendiendo encontrar una temporada de estabilidad, visados de trabajo, billetes de vuelo y un futuro incierto crean en la sociedad el nerviosismo y la impaciencia al ver cada día mas lejos sus posibilidades de felicidad. 
Cada uno se busca la vida según sus estatutos privados como personas. Los estados recaen un día si y otro también y los medios de comunicación aplastan al ciudadano y lo mantienen entre la espada y la pared, me siento explotado, me ha reducidos mi sueldo un quince por ciento, me han quitado una paga extraordinaria y además han despedido a mi compañero con esto, solo me queda callar, sufrir, tragar he intentar vivir bajo el embrujo de la crisis económica. 
Trampas disfrazadas por aquellos que mandan, por gobiernos que luchan por esconder la cabeza cuando deberían de combatir para sacarla de la tierra, el sufrimiento del pueblo debe caer sobre aquellos que juegan con el dinero, quizás algún día pase, aún creyendo que es una utopía. 
Ayer estuve en urgencias por motivos de salud, en el hospital de mi ciudad. Allí lo normal es ver carteles colgados en las paredes y columnas de normas de salud y consejos sanitarios, pero ahora no, en estos momentos los únicos murales visibles son aquellos que pretenden avisar al ciudadano de los recortes sufridos en el SAS y poniendo de antemano que usted va a sufrir un trato de baja calidad, no debido a los trabajadores sino a los daños colaterales de la crisis, recortes en materiales, en calidad de medios y reducción de personal, mientras los directivos agradecen sus posición de mandatarios intocables. La vida es comer alimentos dignos, cada día mas caros y de menos calidad, la vida es dormir en una cama, cada día hay mas personas en albergues y desahucios descontrolados, la vida es una búsqueda regular de momentos felices y ahora dicha misión parece ser solo posible en aquellos sueños que vamos perdiendo. 
Recuerdo cuando de pequeño estaba en clase en el colegio y algún compañero hacía alguna trastada, entonces el profesor preguntaba a toda la clase quién había sido, recuerdo estas palabras "si no sale el culpable tendré que castigar a toda la clase"  la mayoría sabía quién era pero nadie hablaba y si el culpable no tenía las agallas suficientes para dar la cara, entonces toda la clase se quedaba sin recreo, con esta crisis parece suceder lo mismo, por culpa de unos malos gestores (los bancos) hemos pagado todo el pueblo, todos sabemos de quién es la culpa y aunque hablamos no nos escuchan, los gobiernos parecen no entrar en razón ingresando cantidades desorbitadas de dinero a los bancos y permitiendo el cierre de mas de un cuarto de millón de empresas en España, curiosamente, las entidades que van quedando parecen ser las mas sospechosas, ya sabemos el compadreo habitual que existe cuando los dos queremos lo mismo, quedarnos con el dinero de los demás y cubrirnos las espaldas. Así veo el mundo a mis treinta años y la crisis que nos golpea.