Noche filosófica

Esta noche noche me siento filosófico, no se si voy a malgastar o ha aprovechar este maldito tiempo escribiendo. No es que me esté hundiendo en mi fosa, que va, como siempre vamos tirando, mas bien es una de esas noches que piensas y piensas, y circunstancias invaden una psicología para perderse buscando un por qué, una razón a cosas incomprensibles, como la nueva de muerte, ¿ no es sin mas, otra prueba de que arriba, en el cielo, no hay nada?, cuando personas sanas, amables, consideradas, cuando la rica luz de la vida se apaga ante ellos, así de pronto. Y siendo, quizás yo, quizás otro, persona que por obras del pasado, sean mas merecedoras de tal consecuencia vital, ¿ por qué seguimos nosotros y no ellos?, ahora nado entre un mar de dudas que rellena mi conciencia y no encuentro puerto donde descansar.

O esa otra vida lograda por el paso de los años, acabada en la cima, donde dicen que se escuchan las palabras de la tierra, los sonidos de la humanidad y el descanso, siendo este el mejor de los manjares, sabiendo lo cansado que llegó a estar mientras conseguía alcanzarla, la cima de la vida. Después de conocer a tanta gente en tan poco tiempo todavía no he contado con los dedos de una mano las miradas que guardo. Tipo de marinero o mensajero, quizás el se acercó a nosotros para avisarnos, como un juglar entre las calles, ¿quizás venía destinado desde su larga vida hasta nosotros por alguna razón?, nunca lo sabré pero, lo que si sé con matemática exactitud, es que aquellos consejos de aquel sabio Willy Fo entraron en mi baúl para quedarse, es como otra avenida que marca el camino que debo seguir.